

Dra. Ingrid Briggiler
6 de mayo 2023
¿Qué es el Papanicolaou? ¿Cuándo lo tengo que hacer?
Seguramente has escuchado que en las consultas ginecológicas algo que usualmente se realiza es el Papanicolaou, es verdad, pero ¿qué es exactamente esta prueba? El Papanicolaou es un examen que sirve para detectar cambios anormales en las células de tu cuello uterino que pueden causar un tipo de cáncer de los órganos reproductivos, específicamente, el cáncer de cuello uterino. Pero tranquila, no hay que alarmarnos por esto, justamente el Papanicolaou es una prueba eficaz para detectar cualquier anomalía, tipo del Virus del Papiloma Humano y prevenir el cáncer como tal.
En el procedimiento del Papanicolaou se usa un cepillo pequeño para extraer con cuidado células de la superficie del cuello uterino y el área que lo rodea, esto puede resultar algo incómodo o brevemente doloroso, pero nada de qué preocuparse. Las células que se extraen se examinan al microscopio para determinar si hay cáncer de cuello uterino o cambios celulares importantes. Una prueba de Papanicolaou también sirve para encontrar otras afecciones, como una infección o inflamación. Las diferentes formas en que se llama son: frotis de Pap, prueba de Pap y prueba de Papanicolaou.
¿Cómo saber si necesitas hacerte un Papanicolaou?
Según tu edad, tu historia clínica y los resultados de tu última prueba de Papanicolaou van a determinar mucho la frecuencia con la que debes hacerte la prueba. Recuerda que es muy importante acudir a la ginecóloga una vez que inicies o quieras iniciar tu vida sexual para que ella pueda orientarte mejor. Sin embargo, en general podemos decir que:
- Si tienes entre 18 y 24 años puedes hacerte una prueba de Papanicolaou cada 3 años o puedes esperar hasta que tengas 25 años para comenzar a hacerte pruebas.
- Si tienes entre 25 y 65 años hazte un Papanicolaou cada 5 años.
- Si tienes más de 65 años puede que ya no necesites hacerte pruebas de Papanicolaou.
¿Qué pasa si mis resultados son anormales?
Primero que nada, no tengas miedo, es común tener resultados poco claros o anormales. La mayoría de las veces esto no significa tener cáncer, los cambios pueden ser leves o menores (grado bajo) o graves (grado alto). Los cambios más graves a menudo se denominan pre-cancerosos porque aunque no lo son en ese momento, pueden convertirse en cáncer con el tiempo. Pero justamente por eso es tan importante la prevención, porque sólo detectando las anomalías a tiempo es que se puede hacer frente a cualquier situación clínica.
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