

Regina Gómez Iturribarria
5 de octubre 2022
Terminar una relación larga, lo que duele y lo que deja
Nadie nos dice lo que significa el duelo de terminar una relación y sobre todo, por más deconstrucción del amor romántico que hayamos practicado, muchas veces nos topamos con nuestros propios miedos y dolores en medio de este proceso de dejar ir. Obviamente el terminar una relación y lo que signifique para nosotras va a depender totalmente de cómo haya sido la relación, tenemos muy metidas las ideas del amor romántico de que si las relaciones terminan es por “no estábamos destinados” o “no había suficiente amor” y contrario a esto, después de terminar una relación de casi 10 años entendí que el amor muchas veces no es suficiente.
También es cierto que lo doloroso que pueda ser terminar una relación no depende exactamente de la cantidad de años porque esto es súper relativo, depende mucho de la profundidad de la misma, de la época en la cual tuvimos esa relación, cómo era la dinámica entre ambas personas, los espacios compartidos y sí, lo que hayamos trabajado nuestra autonomía aún teniendo pareja. Entonces, especificado esto, lo que yo voy a compartir acá es mi experiencia de lo que dolió pero también lo que dejó este duelo de una relación larga y profunda, de dejar ir no sólo a una persona con la que compartí muchos años, sueños y risas, también el hacerme cargo de mis errores y reconocer los que no me tocaban a mí.
Cómo aprendimos a amar
Dentro de una relación heterosexual, queramoslo o no, aprendimos a amar de formas muy distintas, porque a hombres y mujeres se nos socializa distinto respecto al cuidado y el cariño. Mientras a las mujeres nos enseñan a dejar todo por amor -incluidos nuestros espacios, nuestros tiempos y otras relaciones-, a los hombres se les enseña a forzar su autonomía y a luchar por no dejarla. Esto complica mucho todo porque nadie nos enseña a relacionarnos de otras formas y al final tenemos que irlo descubriendo con el tiempo, por eso es tan fácil caer en dependencia emocional y en dinámicas de querer cambiar a la otra persona a la forma exacta de cómo ideamos que sea.
Cuando el amor no es suficiente
En relación a ello, algo que aprendí tras la ruptura es que contrario a lo se nos dice todo el tiempo, a veces el amor no es suficiente, por más que a veces intentemos seguir con una relación, sea por el cariño, sea por la comodidad, muchas veces nuestros caminos van para dos lados completamente y son difíciles de empatar. Muchas veces también estamos pasando por procesos individuales que no nos permiten dar nuestra energía y tiempo para cuidar y construir con otra persona. Y también muchas veces, no tenemos la disposición de tomar responsabilidad de nuestros errores y lo que puede estar lastimando a la otra persona. Y creo que lo más importante de todo esto es que con la lógica de que el amor lo puede todo, sostenemos una relación mucho más tiempo del que deberíamos, porque nadie nos enseña a irnos de una relación desde el amor y el cuidado, tanto a una misma como a la otra persona.
Dejar ir y trabajar la autonomía
Y a pesar de lo duro que es el duelo, del tiempo que nos puede costar aprender a estar sola y forzar nuestra autonomía, a mí todo este proceso me hizo poner en el centro mis tiempos, mis procesos y mis límites para relacionarme de otra forma a partir de ahora. Aprendí mucho de mi relación, aprendí también qué cosas ya no quiero repetir, qué errores tuve, qué límites no puse; dejé de culparme por lo que pude hacer distinto para construir distinto en el ahora. Como dije desde el inicio, nadie nos prepara para un duelo y cuesta mucho, no voy a mentir, pero construir mi autonomía y estar a gusto con mi soledad ha sido muy importante para no repetir cosas que me lastimaron mucho en mi relación.
Seguir apostándole al amor
Hoy sé que mucho de lo que soy es por lo que fuimos, porque tuve la fortuna de compartir mi vida y todos esos años con una persona muy chida con la que aprendí y compartí enormes cosas, mucho tiempo me dolió e incluso me dio pánico “no volver a encontrar a alguien así” y pues bueno, tocó entender que no, que no volveré a estar con alguien igual porque las personas somos distintas y sobre todo, cambiamos. Y así como yo no soy la misma persona que hace 10 años que comencé esa relación, las personas con las que me relaciono amorosamente ahora tampoco serán iguales y está bien. Si algo me dejó todo esto es que se puede amar distinto pero que para ello se necesita que las partes estén dispuestas a dar esa batalla y apostar a construir otras formas de amar.