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Regina Gómez Iturribarria

1 de agosto 2022

tagSexualidad, feminismos, Autoconocimiento

Hablemos de los estereotipos de género

"No se nace mujer, se llega a serlo"

Esta frase forma parte del libro de “El Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir, un libro que fue publicado en 1949 y que sin embargo sigue siendo muy actual para entender el proceso de construcción social de las mujeres. A las mujeres nos enseñaron desde pequeñas cómo teníamos que ser para ser socialmente aceptadas y entrar en la dinámica del ser mujer. Es a eso a lo que se refiere Simone en su libro, a todos los aspectos económicos, políticos, psicológicos, educativos, culturales y sociales que nos enseñan a las mujeres cómo ser.


¿Y de dónde viene todo esto?

Pues imaginemos que todas estas ideas o estereotipos que nos ponen van a ser el modelo a seguir de una sociedad dividida de forma binaria entre lo masculino y lo femenino, entonces sí, todo lo que esté fuera de ese binarismo es “antinatural” o incluso es borrado. Entonces a partir de un órgano sexual nos van a determinar lo que vamos a tener que querer ser cuando crezcamos, lo que vamos a tener que pensar, desear e incluso imaginar.


Las formas en que vemos al mundo, cómo nos relacionamos con las otras mujeres e incluso con otras personas están determinadas por estos estereotipos de género que parecen como una cajita de la que no podemos salir porque sino seremos señaladas, mal vistas o invisibilizadas. ¿Cómo vamos a romper con todo esto? Esa más bien ha sido la pregunta a la que he girado mi vida en los últimos años para encontrar otras formas de ser y estar en las que las mujeres podamos vivir libremente.


El camino de los feminismos

Y sí, mucho de este trabajo y avance para romper con los estereotipos de género se lo debemos a las feministas, a las luchas de mujeres y a las resistencias históricas, porque existen, no son algo sólo de ahora y creo que nos toca seguir haciendo frente con ellas. Cuestionar cada cosa que nos venga impuesta, preguntarnos qué tanto es un deseo propio o más bien uno colocado desde las instituciones, es estado, la familia. Desaprender lo que nos enseñaron a ser implica un camino larguísimo de subidas y bajadas y muchas vueltas en espiral, pero es un camino bien bonito, que nos invita a conocernos muy profundo y sobre todo, se vuelve colectivo con el feminismo.