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Andrea Puente

2 de marzo 2022

tagHijos, Madres, Maternidad, 8M

El poder de la renuncia de una madre a sus hijos

Son las 6 de la tarde y estoy viendo cómo mi socia prepara contenido para el Heraldo. Llegamos hace un mes a México (ella) yo, apenas ayer por la noche y ya me encuentro en el set grabando contenido, escuchando indicaciones, aportando ideas, sin poder creer que estoy en acá montándome este startup de empoderamiento femino. 


Mi propósito siempre fue mejorar la vida de las personas a través de la tecnología. A los 21 años fundé mi primera empresa y hoy, 13 años después puedo decir que estoy dónde quiero estar. Construyendo valor en una empresa tecnológica con la misión de empoderar a mujeres a lograr su máximo potencial. Qué difícil tarea ¿eh?


Las mujeres, como decía Virginia Wolf en su ensayo “Una Habitación Propia”; fuimos definidas. Desde que prácticamente se inventó el lenguaje nos definieron poetas, filósofos, pensadores críticos y también idiotas. Nos definieron otros. No, nosotras, quizá por eso es tán difícil entender que para lograr lo que queremos conseguir la renuncia y la culpa juegan un papel importante sino vital en las decisiones que tomamos. 


A lo largo de estos años vi a muchas mujeres permanecer en puestos de trabajo que odiaban a cambio de un poco de estabilidad, permanecer en relaciones tormentosas, al lado de familiares tóxicos, cuidando aunque se les fuera la vida en ello. Eligiendo a otros y renunciando a ellas. 


¿Por qué hacemos esto las mujeres?¿Por qué nos entregamos a la vergüenza y el sufrimiento? Como si fuéramos inmortales, como si fuéramos de palo. 


En Mozambique una mujer en promedio tiene 6 hijos a lo largo de su vida, se la pasa teniendo hijos, no porque lo elija, sino porque no tiene en sus manos el poder la elección. Así que todos los días hace renuncias por su familia. 


En Costa Rica existen inmigrantes Nicaragüenses que dejaron su país en busca de una mejor vida. Renunciaron a su familia, a la cercanía de su país, todo a cambio de una vida mejor, tienen quizá un nudo en el pecho cada vez que piensan en los suyos pero siguen adelante porque eligieron escapar, buscar una vida que se promete mejor. 


En Bolivia, millones de niñas del campo abandonan la escuela a los 10 años porque sus padres consideran que las mujeres no necesitan estudiar, ni heredar tierras, ya que sus maridos las mantendrán. Miles de niñas son privadas de educación. Más tarde renuncian a su libertad a cambio de la “seguridad” que les ofrece un marido. 


En Argentina muchas madres renuncian a seguir trabajando para cuidar a sus hijos, renuncian a una vida social, a espacios para ellas. 


Ahora quiten el país y pongan el nombre del país que quieran, son realidades del día a día en cualquier sociedad del mundo y sin embargo no lo percibimos. ¿Desde dónde estamos entendiendo la magnitud y el impacto de todas esas renuncias en la vida de la mujer?


La renuncia es algo que todos los seres humanos vamos a enfrentar en algún momento determinado. ¿Acaso piensan que el hombre blanco, exitoso que sale en todas las noticias no tuvo que hacer renuncias? El inmigrante que dejó todo atrás por una mejor vida, la estudiante que aspira a convertirse en doctora, el albañil que arriesga su vida. 


Todas las personas hacen renuncias, pero ¿por qué para las mujeres tiene tanto peso? Por la culpa. 


Nosotras, no admitimos la renuncia como parte de nuestras vidas, pensamos que tenemos que hacerlo todo. Pensamos que el mundo es nuestro y que nunca tendremos que dejar nada fuera, pero ¿es eso cierto?


Ser buena madre, buena hija, buena amiga, buena empresaria, buena en todo, también tiene un costo. ¿Estamos dispuestas a pagarlo? ¿Entendemos ese coste? NO. Sufrimos por todo aquello que no podemos y nos atormenta, nos persigue. Nos aterra fallar, cómo si se acabara el mundo por fallar. 


Este 8 de marzo, por eso, nosotras queremos que las mujeres abracemos la renuncia, la hagamos nuestra amiga, juguemos con ella y la aceptemos sin culpa, porque nuestros sueños y metas importan, porque perseguirlos importa. 


Ojalá que un día abracemos lo que amamos sin culpa.


Si sientes que ya es hora de tomar el control de tu vida, visita nuestra página web nuevometodo.com y súmate a la comunidad de mujeres que ya renunciaron y se animaron a ser más felices.