

Regina Gómez Iturribarria
3 de septiembre 2022
Los orgasmos NO son como en el porno
Recuerdo cuando después de años de no hablar sobre sexualidad, nos reunimos mis amigas y yo de toda la vida a hablar sobre nuestros cuerpo a los casi 25 años, a los diez minutos de estar platicando se soltó la pregunta: ¿ustedes siempre tienen orgasmos o los fingen?, fue muy duro darnos cuenta que la mayoría de nosotras no habíamos sentido un orgasmo en nuestra vida.
Cuando éramos pequeñas y tuvimos clases de educación sexual poco o nada se mencionó sobre el placer y mucho menos el placer femenino. No recuerdo que nos hablaran sobre el orgasmo, tampoco de la eyaculación y prácticamente no entendía cómo funcionaba mi clítoris. El inicio de nuestra vida sexual fue así, cómo ir a ciegas, ir descubriendo cosas solas o con la pareja, pero con un montón de dudas que nunca supimos a quién dirigir.
Orgasmos fingidos
Yo me atrevería a decir que casi todas las mujeres han fingido un orgasmo en su vida y es muy fuerte porque si lo pienso ni siquiera sé exactamente en qué momento comencé a hacerlo. Creo que de pequeña me bastaba con las sensaciones que la penetración y el tocarme me producían, pero más allá de eso no tenía idea de que podía experimentar un orgasmo. En el porno se veía a mujeres gimendo intensamente y di por hecho que era algo que yo también tenía que hacer cuando tenía relaciones sexuales.
Mientras fui creciendo y mi vida sexual fue mucho más activa llegó a frustrarme cada vez más la sensación de no poder llegar al orgasmo, realmente llegué a pensar que había algo mal con mi cuerpo y que este no funcionaba para sentir placer. El tener un orgasmo real se volvió cada vez más lejano y me resigné a fingir orgasmos y tener sexo porque sí.
Lo que descubres con el autoplacer
No fue hasta que me regalaron mi primer juguete sexual y comencé a masturbarme que realmente descubrí lo que era mi placer, primero que nada me di cuenta que sí podía tener un orgasmo y sobre todo, cómo me gustaba que me tocaran. Fue muy fuerte ser consciente de la cantidad de años que pasé con parejas sexuales sin expresar lo que me gustaba porque no tenía ni idea. He ahí la enorme importancia de tener una educación sexual amplia y real que aborde los temas de placer de nosotras. Hoy por hoy me he dado cuenta que la sexualidad es algo que debemos hablar con nuestras parejas o con quien mantengamos encuentros sexuales, hay que nombrar lo que nos gusta y sobre todo, experimentarlo para poder saber si nos gusta o no.