

Regina Gómez Iturribarria
2 de enero 2023
Pink tax o el impuesto rosa
Es impresionante que el mundo de las finanzas nos parece algo muy lejano a las mujeres, muchas veces inentendible, y a ver, esto no viene de la nada, en realidad forma parte de las lógicas de exclusión de las esferas del espacio público que las mujeres hemos vivido a lo largo de la historia. Por ello nos cuesta mucho tener finanzas sanas -ya hablaremos de esto después- y muchas veces ignoramos cosas que impactan directamente sobre nuestra calidad de vida.
¿Rastrillos rosas o grises?
Pues bueno, justamente una de estas cosas es el pink tax o impuesto rosa, lo cual no significa literalmente un impuesto, en realidad es un término que se utiliza para representar el sobreprecio dirigido a productos destinados a las mujeres que en realidad son exactamente los mismos que para los hombres, con la diferencia de que los nuestros son color rosa y además, más caros.
Entonces sí, estamos hablando de productos que en realidad están elaborados con los mismos insumos y tienen la misma utilidad pero que van a estar diferenciados por género y que ahí se hará el aumento de precio. Entre estos productos podemos encontrar los de aseo personal, los rastrillos, los jabones, los shampoos, los cepillos de dientes, etc. Y bueno, hasta hace muy poco las mujeres y personas menstruantes pagábamos impuestos por comprar toallas sanitarias o tampones en México.
¿A qué se debe el pink tax?
Como podemos intuir, la diferencia de los precios no está determinada por los costos de producción, ya que son los mismos y en realidad esto habla de decisiones comerciales y marketing, lo cual opera bajo la hipótesis o premisa de que las mujeres pueden estar más dispuestas a pagar más por su vestimenta o aseo personal. Sí, responde a la lógica patriarcal que quiere dar a entender que hay una necesidad interna o de la naturaleza de las mujeres de estar bellas y adornarse, por eso vamos a pagar más por dichos productos.
La solución
Ya existen campañas que promueven políticas públicas para eliminar este desequilibrio en los precios y en específico, para eliminar los impuestos en productos sanitarios que cubren necesidades inevitables como toallas femeninas, tampones, pastillas para controlar cólicos. Aún quedan muchas cosas por hacer, podemos evitar el comprar los productos con impuesto rosa, pero el problema persiste y nos toca ser consumidoras informadas, informar a otras y promover la no desigualdad de precios.